Imágenes como esta ya no serán tan extraño verlas a corto plazo, al menos en Japón. No, no es un agujero-hobbit, sino que sencillamente es lo que parece: un jardín en el tejado.
El invento viene de la mano de una compañía japonesa hasta hace poco especializada en bebidas, Suntory, que creó un suelo artificial más esponjoso y adaptable, capaz de instalarse en los tejados de los edificios y cultivar plantas y árboles.
Esto constituye sin duda una manera creativa, estética y ecológica de purificar el aire de las ciudades, así como de frenar el calentamiento de la temperatura en las urbes.
En su versión gallega, estos tejados-jardín seguramente se cultivarían con grelos, pimientos de Padrón, carballos o castaños. ¿Quién dijo que la agricultura en la ciudad era imposible?



