Vergüenza. Eso deberían sentir quienes tienen el poder de prevenir auténticas catástrofes y no lo hacen. Que les pregunten si no sabían con días de antelación que el temporal que azotaba la costa de Myanmar podría llegar a convertirse en la masacre en que se convirtió. Un ciclón de las características del Nargis no llega así como así a las costas de un país, arrasando y llevándose las vidas de las personas (pobres, eso si) que vivían allí.
Esta mañana, cuando iba de camino a Radio Voz, escuchaba en el el mp3 la radio (Cadena Ser, lo siento) que un terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter [o Richi :)] había invadido el pánico y la confusión especialmente en el suroeste de China. A las 9 de la mañana, los medios decían que el temblor había sido tan fuerte como si el epicentro estuviera en España y Finlandia lo hubiera notado también [Asia es inmensa!].
Los boletines radiofónicos y las páginas de los diarios digitales llevan desde entonces bombardeándonos la cifra de muertos y desaparecidos en este seísmo. Miles de muertos (8.500 es la cifra que calculan) y puede que más de 10.000 heridos. Y yo me pregunto si este también se podría haber evitado. Al fin y al cabo, siempre hay alguien, una entidad internacional, que controla todos los movimientos geofísicos de la Tierra y puede prevenir (con menor o mayor antelación) acontecimientos de la magnitud de los recientes. ¿Interesa que haya catástrofes en el mundo? Depende: ¿En qué parte del planeta han sido?